¿Sabías que… uno de los componentes más interesantes del brócoli es el llamado sulforafano?

Dicha sustancia ayuda al hígado a desintoxicarse con más facilidad además sabemos que esta sustancia tiene propiedades anticancerígenas, antimicrobianas, antiinflamatorias, neuroprotectoras e incluso puede protege contra el envejecimiento y la diabetes.

Para que se active hay que triturar o trocear el brócoli para que la enzima correspondiente pueda activar el precursor del sulforafano.

El precursor es resistente al calor, pero la enzima no lo es, por lo tanto, al cocinar el alimento no se forma el sulforafano correctamente.

¿Existe alguna solución?

1. Comerlo crudo. No hay que olvidar que se tiene que masticar muy bien.
2. Trocearlo o triturarlo antes de cocinarlo. De esta forma el sulforafano se forma antes de cocinar la verdura y no existe el problema de la inactivación de la enzima. Se tiene que esperar unos 40min antes de cocinarlo.
3. Añadir las enzimas una vez se ha cocinado. ¿Cómo? Todas las verduras crucíferas tienen dicha enzima, así que podemos añadir, por ejemplo, un poco de mostaza en polvo, unas hojas de berros o un poco de colinabo rallado (todo en crudo claro).

+ info: www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5225737/

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