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Posibles factores que intervienen en la caída del cabello

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Algunas veces la caída del cabello se debe a problemas dietéticos y otras, a factores genéticos. En el primer caso sí se puede ayudar con ciertos cambios en los hábitos nutricionales pero, si se trata del segundo, esto no funcionará.

  • Problemas con la tiroides

Cuando la tiroides funciona tanto por encima como por debajo de la normalidad puede ocasionar la pérdida del cabello. Para que esto no suceda es importante aportar una fuente fiable de yodo de forma regular. Las personas con hipo o hipertiroidismo deberían hablar con su médico para ajustar su medicación.

  • Deficiencia de hierro

Las personas que tienen las reservas de hierro (ferritina) bajas o anemia ferropénica suelen tener una densidad de cabello menor, la cual mejora cuando se restablecen las reservas de hierro.

Para optimizar la absorción del hierro se aconseja que la comida principal se acompañe de alimentos ricos en vitamina C en crudo y, en el caso de tomar sustancias ricas en taninos como el café, el té o el vino, tomarlas 1h antes o 2h después de comer. Esto es especialmente importante para las mujeres, ya que necesitan consumir más del doble de hierro que los hombres.

  • Deficiencia de zinc

Hay una creencia popular que dice que el zinc ayuda a prevenir la caída del cabello.

Sin embargo, en los estudios realizados, no se han encontrado mejoras al suplementarse con zinc, incluso cuando se pensaba que había una deficiencia de dicho mineral.

  • Deficiencia del aminoácido L-lisina

La lisina juega un papel importante tanto en la absorción del hierro como del zinc. En algunos casos la suplementación de hierro no es suficiente para recuperar unos niveles óptimos de ferritina en sangre, pero al añadir un suplemento de lisina si se consigue.

  • Adelgazar rápidamente

Como hemos visto, es importante tener una alimentación óptima y bien planificada para aportar todos los nutrientes que el cuerpo necesita y, de esta forma, prevenir la caída del cabello. Adelgazar rápidamente equivale a desnutrirse. Además, siempre es mejor perder peso poco a poco ya que, además de ser más llevadero, es más fácil no volver a engordar (siempre y cuando se hayan corregido los malos hábitos alimentarios).

El vegetarianismo, el veganismo y la caída del cabello

Muchas personas, cuando se hacen vegetarianas o veganas, pueden notar que se les cae más el pelo que antes. En algunos casos se debe a problemas dietéticos ya que hay un desconocimiento sobre cómo planificar bien su nueva alimentación.

Por un lado, se suele aumentar el consumo de soja, la cual puede interferir en el correcto funcionamiento de la tiroides si no se tienen unos niveles correctos de yodo.

Y, por otro, aunque las personas vegetarianas y veganas comen más alimentos ricos en hierro que el resto de la población, al ser de origen vegetal se absorbe peor, por lo que es importante potenciar su absorción. Además, hay personas que basan su alimentación en los cereales y en las féculas, lo cual es un error porque no contienen cantidades significativas de lisina. Por eso es importante comer todos los días alimentos ricos en lisina como las legumbres o sus derivados.

Por último, debido a la eliminación de los alimentos de origen animal se suele perder peso de forma rápida. La carne se compone principalmente de proteínas, pero también de grasa. Por lo tanto, además de comer alimentos proteicos como el tofu o el seitán, también es importante consumir alimentos ricos en grasas saludables como, por ejemplo, los frutos secos.

ALGUNOS TIPOS DE ANEMIA

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Nuestro organismo necesita ciertos nutrientes para poder producir suficientes glóbulos rojos. En el interior de los glóbulos rojos se encuentra la hemoglobina, proteína encargada de transportar el oxígeno a todas las células del cuerpo y la cual da el color rojo a la sangre.

Los nutrientes más importantes para la formación de los glóbulos rojos son el hierro, la vitamina B12 y el ácido fólico. Dichos nutrientes son esenciales, es decir, que para mantener unos niveles correctos en sangre es preciso su consumo a través de la alimentación.

Los tipos de anemia más frecuentes son:

Anemia ferropénica (deficiencia de hierro)

Es la anemia más común. Aparece cuando nuestro organismo no dispone de suficiente hierro para formar los glóbulos rojos y, por lo tanto, la sangre no puede transportar el oxígeno correctamente.

Las causas más comunes son:

– Una alimentación baja en hierro

– Una alimentación rica en hierro, pero combinada con sustancias que inhiben su absorción o no acompañada con alimentos ricos en vitamina C.

– Un aumento de las necesidades de hierro debido al embarazo, la lactancia, etc.

– Periodos menstruales frecuentes, prolongados o abundantes.

Algunos de los síntomas que suelen aparecer son:

– Mal humor

– Dolores de cabeza

– Debilidad y cansancio

– Dificultad para concentrarse

Si la deficiencia de hierro empeora, pueden aparecer los siguientes síntomas:

– Uñas quebradizas

– Aumento de la caída del pelo

– Mareos al levantarse

Anemia megaloblástica o perniciosa (deficiencia de vitamina B12)

El número de glóbulos rojos es más bajo de lo normal, ya que no se pueden producir los suficientes debido a la falta de vitamina B12.

Las causas más comunes son:

– Información errónea sin fundamentos científicos sobre supuestas fuentes fiables de vitamina B12.

– Producción insuficiente del factor intrínseco, proteína necesaria para la absorción intestinal de la vitamina B12.

– Personas ovo-lacto-vegetarianas que no consumen suficientes alimentos con B12 y no toman suplementos o alimentos fortificados con dicha vitamina.

– Personas veganas que cuestionan la evidencia científica y no toman suplementos o alimentos fortificados con dicha vitamina B12.

Los primeros síntomas que aparecen son:

– Falta de energía al levantarse o al hacer esfuerzos

– Pérdida de apetito

– Dificultad para concentrarse

Si la anemia se prolonga se puede dañar el sistema nervioso, apareciendo los siguientes síntomas:

– Depresión

– Pérdida del equilibrio

– Confusión mental (demencia)

– Hormigueo e incluso entumecimiento de manos y pies

Pasos para recuperarse de una anemia

1. Suplementación*. Es la forma más eficaz de restablecer tanto los valores de hierro como de vitamina B12 en sangre cuando nos encontramos con una anemia muy avanzada. En el caso de tener una anemia leve se puede pasar directamente al paso 2.

2. Buenos hábitos. Una vez se han normalizado los parámetros en sangre hay que asegurarse de no volver a tener una anemia. Esto se consigue de la siguiente forma:

– Comiendo alimentos ricos en hierro de forma regular.

NOTA: el hierro se absorbe mejor cuando se acompaña de vitamina C y se toma 1h antes y 2h después de ingerir sustancias ricas en taninos como el café o el té.

– Tomando de forma regular alimentos fortificados en vitamina B12 o un suplemento de esta vitamina.

NOTA: en España, los alimentos fortificados son escasos y, normalmente, están acompañados de muchos azúcares refinados.

* Es importante tomar suplementos siguiendo las indicaciones de un profesional de la salud.

BioEco Actual, sección Salud y complementos alimenticios
Mayo 2015

El hierro

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¿Cuanto más hierro mejor?

Supongo que debe sorprender saber que, normalmente, las personas vegetarianas consumen más hierro que las ovo-lacto-vegetarianas, más  incluso que las omnívoras. Lo importante no es cuánta cantidad se consume, sino qué cantidad de hierro se absorbe de forma correcta.

¿Qué podemos hacer para optimizar su absorción?

  • Incluir alimentos ricos en vitamina C en la misma comida. Está demostrado científicamente que la ingesta de vitamina C aumenta la absorción de hierro. La vitamina C se encuentra en los cítricos (naranja, mandarina, limón, pomelo, etc.), en el kiwi, las fresas, los pimientos, las verduras de hoja verde (berza, acelgas, col, coles de Bruselas, espinacas, rúcula, berros, canónigos, etc.), en el brócoli y en la coliflor, entre otros.
  • Añadir un poco de zumo de limón en la comida, ya que los ácidos orgánicos (como el ácido cítrico) encontrados en las frutas y en las verduras, ayudan a la absorción del hierro.
  • Comer un cítrico de postre (como por ejemplo una mandarina o una naranja), ya que hay estudios que muestran que la fructosa (el azúcar que se encuentra de forma natural en las frutas) también ayuda a la absorción del hierro. Por eso, en una comida rica en hierro, comer un cítrico es la opción más acertada, ya que estas frutas contienen ácido cítrico, fructosa y vitamina C.
  • Ayudar a minimizar el efecto del ácido fítico (fitatos) que dificulta la absorción del hierro. Existen varias técnicas culinarias que se pueden utilizar para este fin: poner el cereal o las legumbres en remojo (retirando después el agua), germinar los granos o cocinar las legumbres en una olla a presión. Otra de las técnicas que va muy bien para minimizar el efecto de este ácido es la fermentación (proceso que lleva el tempeh, el natto, etc.) y también ayuda comer panes hechos con levaduras de fermentación larga (toda la noche) o masa ácida.
  • No tomar café, té, vino tinto, ni chocolate con la comida, ya que los taninos de dichos alimentos dificultan la absorción del hierro. En todo caso, si se toman, es mejor hacerlo entre horas y no con la comida principal.
  • No ingerir suplementos de calcio durante una comida rica en hierro, ya que el calcio inhibe la absorción de este mineral.

La CDR en España es de 14mg de hierro tanto para mujeres como para hombres, en EE.UU. es de 18mg para las mujeres y de 8mg para los hombres y las mujeres que hayan entrado en la menopausia. En cambio, en Reino Unido es de 14,8mg para las mujeres y de 8,7mg para los hombres y las mujeres que hayan entrado en la menopausia. Sin embargo, como el hierro de los vegetales se absorbe peor, los vegetarianos y los ovo-lacto-vegetarianos deberían aportar en su dieta más hierro que una persona omnívora. Pero, ¿cuánta cantidad más? Aún está por estudiar, pero el Instituto de Medicina de USA (IOM) recomienda que ha de ser 1,8 veces superior. Por lo tanto, la CDR debería ser de 26,6 a 33mg para las mujeres y de 14 a 15,7mg para los hombres y las mujeres que hayan entrado en la menopausia.

¿Cómo se traduce esto?

Como ya he comentado antes, esto todavía está por estudiar, por eso, si durante la comida se consumen alimentos ricos en vitamina C y se evitan los alimentos ricos en taninos y los suplementos de calcio, se necesitará mucho menos hierro que el de las recomendaciones anteriormente mencionadas.

¿Qué alimentos tienen hierro?

  • Legumbres y derivados (mg/ración):

Soja (4,4mg), lentejas (3,3mg), garbanzos (2,7mg), alubias (2mg), tofu firme (1,7mg), tempeh (1,3mg), leche de soja (1,1-1,8mg), etc.

  • Cereales y féculas (mg/ración):

 Amaranto (2,6mg), pasta o cuscús de espelta integral (1,6mg)*, pan de centeno integral* y 2 cs de germen de trigo (1,4mg), quinoa (1,35mg), pasta o cuscús de trigo integral (1,3mg)*, pan de espelta integral (1,25mg)*, cebada perlada (1mg), pan de trigo integral (1mg), copos de avena (0,8mg), trigo sarraceno (0,75mg), mijo (0,55mg), arroz integral (0,5mg), patata y boniato (0,35mg), etc.

  • Frutos grasos, frutos secos, semillas y sus cremas (mg/ración):

Tahini integral (3mg), semillas de calabaza (1,8mg), piñones, semillas de girasol y pistachos (1,1mg), semillas de sésamo molidas (1mg/1cs), semillas de amapola (0,86mg/1cs), almendras, avellanas y aguacates (0,7mg); cacahuetes y nueces (0,5mg), etc.

  • Verduras (mg/100g):

Espinacas (2,7mg), hojas de remolacha (2,6mg), acelgas (2,3mg), guisantes (1,5mg), brécol o brócoli (1,4mg), berros (1,3mg), coles de Bruselas (1,1mg), judías verdes, escarola, espárragos y alcachofas (1mg), rábanos y remolacha (0,8mg), cardo, maíz hervido y tomate pelado triturado (0,7mg), endivias, lechuga y chirivía (0,6mg), apio, coles, hinojo y coliflor (0,5mg), pimientos, tomates, calabacines, calabaza, champiñones y palmitos (0,4mg), zanahorias, cebollas, nabos, berenjenas y pepinos (0,3mg), puerros (0,2mg), etc.

  • Frutas (mg/100g):

Mangos y grosellas (1,2mg), granadas y moras (1mg), higos y zumo de naranja natural (0,8mg/1vaso), frambuesas (0,7mg), arándanos, nísperos y plátanos (0,5mg), albaricoques, cerezas, ciruelas, fresas, lichis, mandarinas, melocotones, palo santos, papayas y uvas (0,4mg), etc.

  • Fruta seca (mg/20g):

Orejones (1mg), ciruelas pasas y dátiles (0,6mg), higos secos y pasas (0,5mg), etc.

[Cantidades de hierro en los alimentos extraídas del CESNID y el USDA]

CESNID (Centre d’Ensenyament de Nutrició Humana i Dietètica): Centro de Enseñanza Superior de Nutrición y Dietética de la Universidad de Barcelona

USDA  (United States Department of Agriculture): Departamento de Agricultura de los Estados Unidos

He citado muchos alimentos en la lista para que podáis ver que el hierro se encuentra, en mayor o menor medida, en TODOS los vegetales. No pretendo que os pongáis a calcular, sino simplemente mostrar que llevando una dieta equilibrada y variada es fácil conseguir el hierro necesario.

* Cantidades de hierro aproximadas. Las he calculado a partir de sus harinas y las he comparado con su versión refinada o de trigo.

cs = cucharada sopera

NOTA: Parte de esta información se ha extraído del libro Vegan for Life, Jack Norris y Virginia Messina, ed. Lifelong Books.

Podéis ver cuánto es una ración en las publicaciones anteriores:

Legumbres y derivados

Cereales y féculas

Frutos grasos, frutos secos, semillas y sus cremas